lunes, 30 de junio de 2008

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Me he equivocado mil veces de camino. He andado a la deriva sin saber exactamente qué decisión tomar o que camino escoger en mi vida. Me quedé mirando a una sola dirección sin darme cuenta que había más opciones y caminos más cortos y menos peligrosos por los que anduve. Me desaté los zapatos cuando sentía que iba por un buen lugar e incluso a veces, por confiar, me he clavado alguna astilla de esas que son difíciles de olvidar o que te hacen caer y pensar que no vas a poder levantarte. He tomado caminos pedregosos pero por fin llegué a mi destino, sin embargo otros que parecían lisos y rectos me han hecho tropezar. Puedo haberme equivocado mil veces, pero de lo único que me alegro es de que a pesar de las dificultades, a pesar de no ver el final con claridad o a pesar de tener mucho que andar, NUNCA he dejado de caminar.

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